De la reinvención

Es extraño estar aquí; parada de nuevo en el mismo lugar tratando de reiventarme. Es complicado querer crear una nueva vida cuando me encuentro en el mismo punto de partida. La decepción de un fracaso que me hace regresar al inicio y me fuerza a usarlo como simiento para construir un futuro, por lo pronto, incierto y sin rumbo.
Siempre he tenido  miedo a lo desconocido, al futuro y es increíble, que por primera vez en mi vida tanta incertidumbre me cause  emoción; la oportunidad para volver a ser yo y esta vez hacerlo bien. 

Mucho he tenido que trabajar para encontrarme, pero ahora que por fin veo luz al final del camino… no puedo esperar.

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De la Magia y los Instantes

Es difícil el comenzar a describir una noche mágica. ¿Qué la hace realmente mágica? ¿Es el lugar, los eventos, las personas que formaron parte de ella, acaso es la combinación de todas ellas? Si me lo preguntan, ésta específicamente fue todo esto y ese factor indescriptible pero perceptible que tienen todos los momentos mágicos de nuestras vidas.

 

Ese día habíamos planeado ir a su casa, cenar ahí y pasar una velada sólo nosotros dos. Cuando llegamos, desde la entrada se percibía un delicioso aroma a comida recién hecha; había cocinado él toda la cena. La mesa perfectamente arreglada para una cena romántica; dos lugares, uno junto al otro y en el centro un arreglo de flores.

 

Él junto a mi… me da un beso, de esos besos que hacen que el mundo gire, esos que te hacen perder la noción del espacio y el tiempo, esos besos que  se comparten con alguien no sólo que amas sino que te vuelve loco hasta la médula, porque es esa persona la que hace que tu mundo gire.

 

– Gracias por estos dos meses. – Susurra a mi oído.

– Eres increíble y ni siquiera sabes lo increíble que eres.- respondo yo abrazándolo. Me toma entre sus brazos rodeando todo mi cuerpo con ellos y me vuelve a besar. En este momento toda mi cabeza se nubla, solo puedo sentir el calor en sus labios y nuestros corazones latiendo; nuestros cuerpos se fusionan en un beso y es lo único que necesito saber.

De Los Sueños

Hoy dormí para poder soñar y soñé que volaba. Desde lo alto pude ver a la gente caminar con prisa por la ciudad, los carros recorrer sus calles formando un gran bullicio. Observé aquello y solo pude sonreír pensando que yo no era parte de esa agitación. Una ráfaga de viento vino y me llevó a un parque donde vi a niños jugando en los árboles; sus risas llegaron a mí y sonreí recordando los tiempos en los que de niña jugaba en los árboles y reía. ¿Habría alguien arriba volando, escuchando y viendo, recordando su niñez?

Seguí volando entre los edificios que se alzaban altos, formando un laberinto de concreto y pude ver a lo lejos el último beso de dos amantes antes de decirse adiós. De nuevo el viento me arrastró a lo alto de un edificio, donde a través de una ventana, vi a una joven cepillando su cabello sentada en su cama; sus ojos tristes derramaron lágrimas que cayeron sobre su vestido negro. Pude ver el desconsuelo en su rostro, me acerqué  a su ventana, pero ella parecía no verme. La miré y le dije “todo estará bien”, pero no pude; no tenía voz. Intenté gritar, pero no logré emitir sonido alguno.

En ese momento, me di cuenta que lentamente comenzaba a descender y quise volver a volar pero no pude. Moví mis piernas y mis brazos desesperadamente, pero seguía descendiendo cada vez más rápido, sin manera de detenerme. El asfalto cada vez estaba más próximo, cerré mis ojos pudiendo solo pensar el choque inminente, pero justamente al momento de tocar el suelo, éste se volvió líquido y me sumergí en él.

Volteé a mi alrededor y me di cuenta que ya no estaba en la ciudad; estaba rodeada de agua. Vi una luz a lo lejos y nadé hacia ella, pero cuando por fin la alcancé, no había nada más que luz. El agua había desaparecido y solo había luz a mi alrededor. Podía escuchar voces, pero no pude distinguir lo que decían, todo lo que me rodeaba eran luz y voces, no podía tocar nada, no podía sentir nada.

Cerré los ojos y al abrirlos me había transportado a un campo lleno de tulipanes de todos colores. A lo lejos, cerca de un árbol, había algunas personas reunidas. Empecé a caminar por en medio de los tulipanes y conforme me iba acercando fui reconociendo una a una las voces y caras de todas aquellas personas; los conocía a todos. Protegida bajo la sombra de aquel árbol, me ofrecieron un tulipán lleno de agua, bebí aquel líquido y noté que su sabor era distinto a cualquier cosa que hubiera probado antes.

Un aroma empezó a desprenderse de la flor que estaba sosteniendo y lo cubrió todo. Aquel aroma no solo se percibía a través del olfato, también se podía ver, lo podía sentir rozando mi piel y pude escuchar el murmullo de su fragancia. Me dejé envolver por aquello que saturaba mis sentidos y llenaba mi cuerpo de un éxtasis que jamás había sentido. Mi cuerpo se llenó cada vez más de aquella sensación que lo recorría alborotadamente sin control y que se desbordaba para volver a entrar en mí. Pude sentir como entraba, salía y me envolvía; como recorría cada parte de mi cuerpo. Cerré mis ojos e inhalé fuertemente para llenarme de ese aroma intoxicante, exhalé y abrí de nuevo mis ojos, para descubrirme rodeada de sabanas y sudor.

Hoy dormí para poder soñar, porque me dijiste que ahí, en el mundo de los sueños, estaríamos juntos; que Morfeo sería nuestro cómplice. Hoy dormí para soñarte, pero tu no estabas ahí.

Despedidas (22 de junio de 2011)

Ella no sabía lo que hacía cuando se dio la vuelta y caminó hacia la calle sin voltear, sin ver lo que estaba dejando atrás. La tarde era lluviosa, por lo que apresuró el paso para llegar a su carro y se metió rápidamente tratando de encenderlo, pero el temblor en sus manos no se lo permitía. En ese momento una sensación de vacío invadió su cuerpo y rompió a llorar; sabía bien que ésta sería la última vez que lo vería. Habían quedado tantas cosas inconclusas, tantas cosas que no se habían dicho y quedarían para siempre como interrogantes martillando su mente en noches de insomnio.

Qué hubiera pasado si… No podía dejar de pensar en todas esas advertencias que le habían hecho meses atrás cuando todo comenzó, ¿hubiera sido acaso más sensato haber hecho caso a éstas? Sacudió su cabeza como si ese movimiento brusco fuera a sacar la idea de su mente. -No.- Ella sabía que haberlo hecho de otro modo no hubiera tenido sentido. Lo quería, y aunque solo hubiera sido por un breve instante en su vida, lo pudo llamar suyo; lo demás poco importaba. El sufrimiento se iría eventualmente y solo quedarían los buenos recuerdos, esos que nos llevan a un lugar de nostalgia y que regresan como viejos amigos en días lluvioso como aquel.

De los inicios y reciclaje.

Muchas cosas han pasado que me inspiraron a iniciar este blog; personas que he conocido, personas que he perdido, un intento por reencontrarme y reinventarme.  No sé ha dónde iré, ni que lograré, solo sé que el camino puede ser interesante y eso hace que valga la pena intentarlo.

Hace ya tiempo que dejé de escribir, pero no puedo negar aquellas historias que alguna vez en mi cabeza decidieron saltar al mundo exterior y que ahora son mi inspiración para iniciar este nuevo proyecto. Ellas también formarán parte de éste, en un intento por reconciliar quien fui alguna vez, quien soy en este momento y quien quiero ser algún día.

– Diana.